TRASTORNO DE LA ARTICULACIÓN; LA DISFEMIA
La Disfemia es un trastorno del ritmo que se caracteriza por la presencia de repeticiones o prolongaciones involuntarias, audibles o silenciosas, durante la emisión del habla; a veces se acompañan de movimientos que afectan al aparato bucal o a otras estructuras anatómicas. Este trastorno se origina generalmente en la infancia y no tiene por que ser debido a enfermedades, problemas neurológicos, déficits sensoriales o intelectuales. La mayor parte de la población sufre de este problema entre los dos y cinco años, sin embargo sólo se desarrolla en algunos casos.
ORIGEN
La etimología de este trastorno se encuentra en los factores biológicos y ambientales. Dentro de los aspectos biológicos, la disfemia tiene lugar debido a la competición de la actividad entre los hemisferios cerebrales durante el desarrollo. También puede deberse a anomalías en el fascículo arqueado, una región cerebral vinculada al lenguaje. En el aspecto ambiental, se trata de un problema vinculado al habla social. De este modo, lo más probable es que exista un componente afectivo que desencadene el problema. El niño o adulto vive todas estas dificultades con un elevado nivel de ansiedad, puesto que se siente inferior y avergonzado.
ACTIVIDAD
Esta enfermedad se trata de forma individualizada ya que cada caso es diferente. En este caso hablaremos de un niño de seis años que cursa 1º de Educación Primaria. El niño comenzó la escuela cuando tenía dos años. Desde entonces ya le detectaron problemas de pronunciación y por ello estuvo en tratamiento logopédico. El alumno presenta una disfemia crónica , es decir, repite sílabas y palabras de forma involuntaria al empezar a hablar. Además, el niño es poco comunicativo y le cuesta expresar sus sentimientos. Para el tratamiento de esta enfermedad se deberán realizar una serie de actividades con el niño:
- Cuando el sujeto hable y comience a tartamudear el logopeda debe mandarle callar (diez segundos) con el fin de que descanse y reduzca la tensión. Así cuando vuelva a hablar no se bloqueará tanto.
- Descubrir tanto el terapeuta como el niño qué situaciones le crean ansiedad. A partir de ahí el terapeuta tiene que hacer que imagine que está viviendo esa situación pero en un estado de relajación. En este estado, el niño es más realista, es decir, es más consciente de que no le va a pasar nada malo.
- El terapeuta debe preguntar al niño sobre sus hobbies o qué ha hecho el fin de semana. Luego con ciertas palabras que el niño ha dicho tendrá que crear una canción para luego cantarla. Realizamos esta actividad porque los niños con disfemia tienen el sentido del ridículo muy elevado y de esta manera hacemos que el niño pierda la vergüenza.
BIBLIOGRAFÍA
Santacreu, J y Froján, M. (2005). La tartamudez: guía de prevención y
tratamiento infantil. Madrid. Ediciones Pirámide.
WEBGRAFÍA
Castillo - Aznar, C (2011). Una propuesta para el tratamiento de la disfemia.
Recuperado de
http://www.afapna.es/web/aristadigital/archivos_revista/2011_marzo_4.pdf

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